La R.P. China celebra los 100 años del Partido Comunista (PCCh)

Desde Mao Zedong a Xi Jinping, un siglo lleno de una intensa e interesante historia.

¿Sabremos aprovechar el “efecto espejo”?


Este mes de julio se celebran los cien años (1921-2021) que han transcurrido desde la fundación del PCCh a caballo de dos ciudades: Shanghai y Jiaxing. Mao Zedong y Zhou Enlai fueron sin duda los dos personajes chinos más carismáticos del siglo XX. Aunque sólo Mao estuvo presente en el momento de la creación del PCCh, luego ya serían inseparables hasta morir en el mismo año (1976) junto a otro personaje de leyenda, Zhu De. Dentro del partido les acompañaron un elenco brillante: Deng Xiaoping, Chen Yi, Liu Shaoqi, Liu Bocheng, He Long, Nie Rongzhen, Peng Dehuai …

Durante este período el país ha pasado por situaciones de todo tipo, pero ni el mismo Napoleón se hubiera imaginado que llegara -cuando despertara- hasta la posición en que se encuentra en estos momentos. En un contexto mundial de crisis generada por la pandemia del coronavirus, parece que Occidente «rinde homenaje» a este partido al reconocerle como responsable de que el país haya pasado de ser la «tierra prometida de los negocios» a un peligro para el mundo. Esta situación pilla a contrapié a muchos emprendedores que, a partir de los años ochenta y noventa, siguieron las recomendaciones de invertir en la R.P. China y que, en aquel momento, iban en dirección contraria a la actual. Los «think tank» que loaban a la globalización, casi sin poder disfrutar de ella, han pasado a cantar las excelencias de la desglobalización.

Desde tiempos inmemoriales la R.P. China siempre ha recibido influencias exteriores: desde el budismo hasta el marxismo, todas ellas son procesadas por la civilización china que les da un marchamo propio, las asimila y acaban formando parte de ella como si fueran originales del país. El budismo que llegó de la India, influenciado por el taoísmo chino dio origen al budismo Chan, el cual exportado a Japón se convertiría en el budismo zen, lo que explica las similitudes entre taoísmo y budismo zen. Las ideas marxistas y el partido chino cuando llegaron a China se encontraron con una situación que se puede resumir en tres aspectos:

a) económicamente el país estaba hecho unos zorros: por un lado, no se había industrializado / modernizado, y por otro sufría el expolio imperialista;

b) las dinastías y sus emperadores ya no eran capaces de poner orden ni tenían un proyecto de país, mientras las potencias extranjeras ocupaban cada vez más -o seguían intentándolo- territorio chino. Las famosas Guerras del Opio son el paradigma que explica mejor esta situación política;

c) a nivel social, además de pobreza, se acumulaba un sentimiento de humillación que iría creciendo con el paso de los años, mayormente con relación a las potencias extranjeras invasoras. La población china enganchada al opio se cifraba en millones, entre los cuales se contaba hasta el último emperador. 

Es la organización del partido comunista con sus dirigentes quien asumió la tradición de las dinastías imperiales, fijó las bases del desarrollo del país y su población. Erradicar la pobreza -por no decir miseria-, el analfabetismo, el consumo del opio; expulsar las potencias colonialistas y aumentar el nivel de vida de la población son algunos de los logros conseguidos que seguro celebra con orgullo todo el país, más allá de los miembros del partido.

Tener una gran estructura, trabajar con planificación -con una perspectiva que supera los planes quinquenales-, mantener a personas cualificadas en los lugares clave a los que se llega por méritos y después de pasar filtros y exámenes que ya existen en el sistema educativo, han sido la base sobre la que se ha edificado este cambio realizado. De esta manera, lo que, desde fuera, se ve como el monopolio del poder por parte de un partido, desde dentro, son los herederos de unas estructuras políticas tan necesarias para mover un país con mucha población, como actualizadas para poder competir a nivel mundial con otras diferentes. Obviamente, cada cual puede tener sus simpatías o antipatías por este sistema político, pero los logros están a la vista.

Como consultores recomendamos a los clientes aprovechar el “efecto espejo” que tiene la R.P. China para las empresas que se embarcan en proyectos emprendedores en este país y que se hace extensivo al nivel personal de las personas que dirigen los proyectos. Empresas y ejecutivos se ven inmersos en un océano más que un mar: grandes magnitudes (mercado, ciudades, competidores, …), alto nivel de competencia y exigencia personal, cambios frecuentes y de todo tipo, gran rotación del personal con continuos incrementos de los costes salariales, … Todos estos aspectos en medio de un contexto cultural y/o manera de hacer muy diferente de la que se conocía hasta entrar en contacto con la realidad china, en la que se rema desde el primer minuto.

En conversaciones privadas con empresarios hemos escuchado confesiones de agradecimiento por el impacto positivo de su experiencia en la R.P. China, a pesar de que a veces incluso cerraran la empresa. En algún caso comentan que de la experiencia en los Estados Unidos habían puesto a prueba su producto en un mercado competitivo, pero que en la R.P. China y con su proyecto industrial, además de competir habían podido poner en cuestión su organización interna, habían tenido que analizar los motivos de no crecer como se esperaba y al final tomar la decisión drástica de cancelar el proyecto a nivel internacional.

A nivel individual se produce un efecto espejo muy similar al de las empresas. El ambiente y las presiones a las que se encuentra sujeta cada persona al frente de un proyecto, consumen mucho tiempo y energía –a veces incluso hasta la desesperación-, todo ello en un ambiente cultural diferente y, en la mayoría de los casos, sin dominio del idioma chino. En medio de presiones y tensiones hay que tomar decisiones e incluso “inventar” soluciones. Al final, el resultado a nivel personal se plasma en un crecimiento profesional y una madurez personal que marca el futuro de las personas, capacitadas para aceptar nuevos retos, incluso en otros lugares. Formación acelerada, un máster de vida…      

En estos días podemos constatar la complejidad china, que aboca a algunos a contarnos la historia, pasada y actual, a partir de tópicos y estereotipos que justifiquen su definición de la R.P. China como un régimen autocrático e incluso a menudo de una dictadura. Esta imagen no la tiene el pueblo chino en general, ni muchos de los extranjeros que residen en el país. Sin entrar en el debate político, esta situación no facilita que la función espejo china se pueda conocer e incluso sacar algunas ideas. Los logros alcanzados en el país, no se justifican solamente por la autoridad y/o dirección del partido, detrás, y muy por encima, hay una tradición de pensamiento, historia, concepción del hombre y Universo, de la que se pueden aprender cosas. Con el mismo sistema que la R.P. China recoge influencias exteriores, las digiere y al final acaba produciendo una versión nueva, como si fuera un programa informático. Se habla del PCCh y los cien años, pero no se dice mucho de lo que piensa o hacen la mayoría de la población, que por cierto celebra los logros alcanzados y, al mismo tiempo se pregunta muchas cosas…

Hay toda una serie de reflexiones que permite el efecto espejo, más allá de una gestión eficiente y de una determinada organización política. A un occidental cuando lleva un tiempo viviendo en la R.P. China, le sorprende la capacidad de reacción e incluso prevención / preparación de cara al futuro, no sólo en la gestión del coronavirus (en estos momentos que en Europa se levantan las restricciones, la R.P. China está construyendo instalaciones para recibir a quien venga al país, en preparación para hacer frente a las mutaciones del virus). También la seguridad ciudadana, los castigos severos contra traficantes y la corrupción; las cifras del porcentaje de parados; la erradicación de la pobreza y el analfabetismo; el número de universitarios y su motivación; … la complejidad de esta maquinaria con más de mil cuatrocientos millones de ciudadanos que funcionan a diario. Tambiénconstatamos curiosidades como que el banco central conservador sea el chino con “tipos de interés de mercado”, mientras los occidentales están casi bajo cero; frenando las monedas virtuales sin control, pero garantizando pagos sin efectivo a través de plataformas de internet; …

En esta coyuntura tenemos dos posibilidades: enfrascarnos en los clásicos estereotipos o hacer como hacen los chinos: aprender y sacar ideas de las cosas buenas, en el fondo se trata de aprovechar el efecto espejo. Entre apostar por el diálogo entre civilizaciones o el choque entre civilizaciones, es recomendable la primera opción. Nuestra experiencia en la R.P. China nos ha enseñado las ventajas de escuchar, compartir, intercambiar, … diálogo para resumirlo.

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