Han pasado ya unas cuantas semanas desde que terminé la cuarentena en el hotel de Shanghai y sigo disfrutando de no tener que llevar la mascarilla salvo en el transporte público, ni tan siquiera en cines, bares o restaurantes. Pasear por las calles con mis hijas, como siempre habíamos hecho (pero léase “sin mascarilla”) es un placer mayor cuando has experimentado los confinamientos que aún siguen en nuestro país. Como acostumbro a hacer los fines de semana hablo con la familia y amigos en España. Todos andan preocupados por si se podrá celebrar la Navidad como lo han hecho toda la vida, además de quejarse de la duración de la pandemia, del tiempo transcurrido en confinamiento y que aún sigan siendo altas las cifras de nuevos casos y de personas que fallecen.

Por mi parte la experiencia pasada ya me ha hecho retrasar mi regreso y me voy a quedar, por lo menos, hasta el verano. Con los amigos estamos preparando precisamente la Navidad, porque nadie regresa a casa este año: por el alto coste económico, la posibilidad de no poder regresar y también evitar repetir las peripecias de volver a China, cuarentena incluida. Incluso nadie se plantea ahora mismo otro lugar de vacaciones en el próximo verano que no sea la R.P. China, hoy día probablemente el lugar más seguro del mundo.

La R.P. China se convierte para los que tienen proyectos en este país en una especie de espejo, pues permite que la empresa se vea así misma y pueda aprovechar para mejorar determinados aspectos. Este “efecto” es el que me ha venido a la mente mientras leía un artículo que circula por internet: “Why are Western countries not learning from Asia´s success?”,publicado en China Expat Focus escrito por John Power. El autor incluso se plantea por qué el mundo occidental no se ha planteado copiar la tecno-solución que se ha dado en Asia, por el miedo a perder la privacidad, y si en el fondo no es más que una muestra de arrogancia o quizás ineptitud de los gobiernos.

¿Cómo es posible que el éxito de las medidas tomadas en diversos países asiáticos no “inspiren” a los países occidentales a copiar algunas de sus medidas? Los hay que dicen que la razón del éxito en la R.P. China viene del motivo que está bajo un régimen autoritario y controlado por el Partido Comunista, pero alguna cosa se debe de estar haciendo bien en Asia y alguna explicación debe de tener para que no se quiera implementar por ejemplo en Europa.

Las anécdotas personales ayudan a entender lo que ha pasado y no se cuenta. El pasado 8 de febrero pasado salí de Shanghai para poder acompañar a una empresa china en una feria de Düsseldorf. Antes recuerdo perfectamente que el día 31 de enero fui al banco a arreglar papeles y a la entrada me pidieron mostrar mi identificación y el número de móvil. Todo fue anotado, junto con la hora de llegada (al irme anotaron la de salida) y para mi sorpresa la empleada del banco llamó para comprobar que era correcto! No viví nada similar en mi estancia en España hasta que, antes de regresar a China, fui a comer a un restaurante y nos pidieron el nombre y un número de contacto. Habían pasado casi nueve meses… 

La abuela de una amiga se quedó sin poder recibir visitas al inicio de la pandemia, pues las residencias fueron cerradas o mejor dicho casi selladas, y para su cumpleaños solo la pudieron ver en un video con el pastel por WECHAT. La diferencia es obvia hoy puedo ir al banco sin mascarilla y mi amiga ya puede visitar a su abuela desde hace meses. Son algunas de las ventajas que disfrutamos todos como beneficio de las medidas que se tomaron en su momento: esto quiere decir tanto a nivel personal como de la economía, porque durante estas semanas he estado visitando clientes y proveedores por diferentes zonas de la R.P. China y todas las fábricas están a un alto nivel de ocupación, respirándose un optimismo generalizado.

A los empresarios y directivos acostumbrados a luchar para que sus proyectos y empresas sobrevivan en este mundo cada vez más cambiante y difícil, además de estar habituados a trabajar en base a objetivos y que se les juzgue en base a ello, les debe de sorprender ciertas decisiones políticas en Europa cada vez más burocratizadas y ancianas, incapaz de forjar un nuevo proyecto, tomando su propio camino. La Unión Europea del “bienestar” para las personas mayores en su jubilación hace aguas…todo lo fiamos a una vacuna que lo resolverá todo, pero no hay una idea clara de cómo salir de este problema y los que puedan venir en el futuro. Si hay un nuevo Plan Marshall esta vez vendrá probablemente de Oriente.

I think Western countries are used to patronising low and middle-income countries and perceive themselves as superior in every way, including disease control, Raina McIntyre, University of New South Wales.

“There is also perhaps a bias in the general public that conflates the differences between countries, for instance certain countries are able to be rapidly successful because their societies are more collectivist in nature, although these should not influence public health and policy experts that much with regard to careful examination of specific policies and interventions”, Hsu Li Yang, National University of Singapore´s Saw Swee Hock School of Public Health.

“Right now, even if you look at Europe as a whole, there is no plan. There is no strategy. Lockdowns are not a strategy. Small lookdowns every two or three months is not a strategy. It is not a sustainable strategy; it is a catastrophic strategy “. Effy Vayena, Swiss Federal Institute of Technology.

Hace ya tiempo que el centro del mundo se ha decantado hacia Asia y la gestión del tema sanitario y económico al mismo tiempo, vistos los resultados, es un ejemplo para el resto del mundo de cómo se debe de gestionar. Esto no quita importancia al reciente acuerdo firmado recientemente (RCEP-Regional Comprehensive Economic Partnership-Asociación Económica Integral Regional) que es un ejemplo de hacia dónde camina el futuro y sea el mayor acuerdo económico de la historia. Esta iniciativa está capitaneada por la R.P. China y la disyuntiva está ya en el aire: igual que se ha ignorado cómo se ha enfrentado la pandemia, ahora hay que decidir si se va a ignorar esta zona económica que va a mover la economía mundial en los próximos años, pero sea cual sea la decisión, no hay duda de que la continuidad de muchas empresas va a depender de este rincón del planeta y las decisiones que se tomen en base a ella.

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