Hemos pensado que podría ser interesante para nuestro blog hacer una reflexión en la que se dieran algunas recomendaciones a las empresas implantadas en este país, que les permitiera evaluar su proyecto, o por lo menos reflexionar al respecto. Nos referimos no a los aspectos contables, sino al hecho de poder hacer un punto y seguido, repasando cómo el proyecto evolucionó desde su gestación hasta la situación actual y qué conclusiones se pueden sacar. La idea es que sea también de utilidad para aquellas que están en la fase inicial puedan plantearse con tiempo cuestiones clave, que si se tienen que resolver luego con las prisas suelen comportar costes considerables.

Recuerdo una anécdota ilustrativa de cuando trabajaba para una empresa en Shanghai. En el momento en que me contrataron la empresa tenía dificultades para superar el “Breakeven Point” y conseguirlo era uno de los objetivos que se me asignaron, de acuerdo al Plan de Negocios aprobado. Con el tiempo acabé conociendo y trabando una buena amistad con la persona que había preparado el Plan. Era una persona con mucha experiencia en diversos países y como me costaba entender cómo había puesto estas cifras, no me pude resistir de preguntarle el motivo. La explicación fue tan corta como sencilla: “el Plan correcto era el anterior, hecho por otra persona y que, tan pronto como lo entregó, fue despedido. El propietario le había dicho que en su empresa no tenían cabida personas que elaboraban Planes con pérdidas…”. 

La R. P. China ha pasado, de manera sintética, por tres etapas. Primero como la fábrica del mundo: su mano de obra barata y el hecho de que se aceptara sin muchas dificultades cualquier proyecto, facilitaron un rápido desarrollo del país a todos los niveles, único en la historia de la humanidad hasta nuestros días.  Este gran crecimiento en tan corto espacio de tiempo, aunque acabó aumentando los salarios, dio a luz a la segunda etapa en que se convirtió en el mercado del mundo, impulsado por el surgimiento de una clase media con gran nivel adquisitivo. El desarrollo de las empresas locales junto a un crecimiento exponencial del poder adquisitivo de la población hizo que el país saliera al exterior aprovechando la coyuntura de la globalización, ahora aparentemente encallada por la situación mundial generada por la pandemia provocada por la Covid-19.

Las empresas que se fueron implantando lo hicieron en diferentes coyunturas, por diferentes motivos y expectativas. Por tanto, al analizar cada caso en particular, hay que tener en cuenta el momento y sus condicionantes, porque la R. P. China no ha dejado de evolucionar en todos los sentidos en los últimos cuarenta años. Por resumirlo: implantarse de la mano de un socio local no era lo mismo hacerlo a principios de los noventa que en el 2010. 

El efecto espejo

Una de las recomendaciones que les damos a los clientes que empiezan proyectos en la R. P. China es que no desaprovechen la oportunidad que les brinda este país, al poner a prueba la estrategia de su empresa y a su equipo. A esta situación que experimentan las empresas la llamamos efecto espejo”, porque les muestra su propia imagen contrastada con una realidad, en la mayor parte de los casos, muy diferente de la que se esperaban o para la que se habían preparado. Por este motivo, la siguiente recomendación que hacemos es prepararse bien y con tiempo (incluyendo el Plan de Negocios con unos objetivos realistas, siempre después de un trabajo previo de recolección de datos e informaciones), además de enviar a liderar el proyecto chino a una persona con experiencia y bien preparada en todos los sentidos. Aquellas empresas que hicieron los “deberes” son las que se cuentan entre los casos de éxito, sin que ello excluya que hayan tenido que trabajar muy duro para conseguirlo.

Una vez la empresa está implantada en la R. P. China las experiencias de otras suelen servir solamente de referencia y para ver que no es tan sencillo hacerse con un lugar en este país. Las variables a tener en cuenta son muchas: tipo de negocio, sector del mercado que se pretende atacar, socio que se tenga si fue la opción escogida, lugar donde esté ubicada la empresa, equipo humano con que se cuenta, objetivos que se persiguen, recursos con que se cuenta (tanto económicos como humanos), situación de nuestros competidores (que seguro están también en el país), facilidades logísticas, etc.

Aunque la lista es larga, la mejor manera de enfrentar todas estas variables es muy sencilla: elaboración de un Plan de Negocios (mejor aun si le llamamos Plan de Viabilidad) donde se involucre todo el equipo y se despejen todas variables o la gran mayoría. El proyecto debe de tener un responsable en la matriz que debe de ser el interlocutor y responsable de los resultados del mismo. Esta elaboración ya requiere en su fase preparatoria viajar a la R. P. China para recabar informaciones de primera mano y, muy importante, poder contactar con otras empresas implantadas, aunque sean de otro país. El viaje bien aprovechado será aquel que permita buscar ubicaciones, asistir a una feria del sector, incluso visitar alguna empresa china del sector y, sobre todo, recopilar informaciones de la competencia y de los precios. Es muy recomendable estos viajes ya hacerlos acompañado por consultores con experiencia en el país que, además de facilitar y rentabilizar las visitas, aporten valor añadido a las mismas a partir de sus recomendaciones y experiencia.

La importancia de una Auditoria Interna

Como hemos comentado los motivos por los cuales las empresas se han ido implantando en la R. P. China son tan diversos como sus necesidades y por tanto, al analizar la situación del proyecto no es suficiente con mirar al Balance de Situación y hay que intentar analizar los motivos por los cuales se ha llegado hasta este punto.

A veces hay factores clave que cambiaron completamente el proyecto inicial y lo que hay que hacer es tener resiliencia para reaccionar y adaptarse, si es posible claro, pero siempre pelear antes de tirar la toalla. Por mencionar dos ejemplos: un cliente se encontró con que los precios de mercado, desde el momento que decidió construir la planta hasta que estuvo operativa en la R. P. China, se redujeron en dos terceras partes. Esto sirvió para sufrir en la planta china, pero fue clave luego para el momento en que la competencia china ya empezaba a vender en su mercado europeo. Otro caso diferente era el de un proveedor de los que una empresa grande les obligó a seguirles en su experiencia china, pero cuando su cliente tiró la toalla, antes de seguirle de nuevo y regresar, prefirieron explorar la posibilidad de seguir (costes más económicos para sus proyectos del resto del mundo y Europa) e incluso fabricar para los que antes eran competidores chinos de su cliente. Aún siguen con su planta china e incluso el proyecto chino es mayor que el que tienen en la matriz en España.

Precisamente por esta cantidad de variables y cambios que se ve sometida la filial china –que en la mayoría de los casos afecta a la matriz de manera importante– hacen recomendable que, además de seguir la normativa legal, se plantee la necesidad de una Auditoria Interna. Podemos decir que, al igual que hacemos con nuestro coche, al que le cambiamos aceite cuando toca y lo llevamos a la revisión, la tenemos que llevar al control de la ITV.

Las empresas en la R. P China están obligadas a realizar una Auditoría anual, las personas responsables de la contabilidad están registradas en la hacienda china, los controles de los diferentes “bureaus” se encargan de velar si se cumple con la normativa. Entonces, ¿dónde radica el interés de llevar a cabo una Auditoría Interna? Pues tiene su razón de ser en que entra más en detalle de los temas legales y fiscales vinculados a la contabilidad, pero que además analizan los contratos que la empresa firma, si se cumple con normativas laborables que pueden evitar luego sanciones o simplemente problemas con los trabajadores. En MING DA Consulting cuando realizamos este tipo de auditorías se analiza o valora la situación del proyecto en base al Plan de Negocios inicial y a la experiencia acumulada de los proyectos en que se ha participado. Al final se entrega un informe en el que no sólo se presenta lo que se ha desarrollado, sino que también se hacen recomendaciones de cara a corregir o mejorar determinados aspectos.

De hecho, para nosotros es tan importante este análisis que antes de trabajar de manera regular para una empresa como consultores, recomendamos esta auditoría incluso antes de comenzar. Cualquier empresa que no tenga un equipo que viaja con frecuencia a su filial china, que por cualquier motivo no hace un seguimiento exhaustivo o que desconoce la situación en cada momento, un soporte de este tipo le es de gran utilidad e incluso le debe de permitir analizar y evaluar el proyecto.